La Sala aprobó, mayoritariamente, las modificaciones del Senado al proyecto que reconoce el derecho al cuidado y establece el Sistema Nacional de Cuidados (boletín 16905). Sin embargo, hubo normas que no alcanzaron el quórum constitucional para ser aprobadas. Por lo tanto, la iniciativa deberá ser analizada en una comisión mixta que resolverá las discrepancias entre el Senado y la Cámara.
En términos generales, la propuesta reconoce el derecho a cuidar y ser cuidado. En esta línea, busca establecer a los cuidados como un cuarto pilar de la Protección Social. Para esto, su objetivo es dar una respuesta sistemática a la crisis de los cuidados y avanzar hacia la corresponsabilidad social y de género. En este marco se crea y articula una institucionalidad que soporta el sistema, junto con definir principios, derechos y potenciales beneficiarios.
Igualmente, ajusta definiciones, incorpora nuevas obligaciones para los ministerios relacionados e introduce criterios específicos para la gestión local y sectorial. Además, fortalece la integración de políticas, planes y programas vigentes en la formulación de los instrumentos del Sistema Nacional de Cuidados.
En cuanto a las normas que no alcanzaron el quórum necesario, se relacionaban con la función de supervisión de la Secretaría de Apoyos y Cuidados. Especialmente, sobre que los órganos estatales establezcan convenios o instrumentos de gestión en línea con las orientaciones generales aprobadas por el Comité Interministerial de Desarrollo Social, Familia y Cuidados.
Definiciones en el Sistema de Cuidados
El texto propuesto por el Senado incorpora el concepto de autocuidado como parte del Sistema Nacional de Cuidados. Este se define como el conjunto de acciones o medidas que realizan quienes cuidan y quienes reciben cuidados para procurar su bienestar integral. Esto incluye dimensiones físicas, mentales, emocionales, espirituales y culturales.
Además, se enfatiza la prevención oportuna de la dependencia y la promoción de una vida saludable a lo largo del ciclo vital. Esto implica que el autocuidado no solo se relaciona con el manejo del desgaste propio de las labores de cuidado, sino, también, con estrategias de prevención, educación y fortalecimiento de capacidades.
La iniciativa, adicionalmente, reconoce a los cuidados no remunerados como un trabajo y labor que cumple una función social y familiar. Además se contempla la posibilidad de incorporar instrumentos de medición para su valorización.