Cuarta Sala: Causal de despido de actos, omisiones o imprudencias temerarias no exige dolo o culpa grave

La Cuarta Sala de la Corte Suprema en sentencia del 24 de enero de 2023, Rol 72114-2020, señaló que respecto de la causal de despido establecida en el artículo 160 N°5 del Código del Trabajo no se exige dolo o culpa grave, ni excluye los extremos más atenuados de una conducta culposa.

Indicó el fallo que «para entrar en el análisis de la primera materia de derecho planteada por el recurso, debe atenderse a la causal de despido en que incide, establecida en el artículo 160 N°5 del Código del Trabajo, del siguiente tenor: “Actos, omisiones o imprudencias temerarias que afecten a la seguridad o al funcionamiento del establecimiento, a la seguridad o a la actividad de los trabajadores, o a la salud de éstos”. De su tenor literal no surge como elemento fundamental la exigencia de un grado determinado de culpa en la actuación, omisión o imprudencia temeraria, por lo que se hace necesario indagar a través de otras herramientas interpretativas.

La dogmática alude a la historia de la norma en análisis, al consignar que tiene origen en la Ley 4.053 de 1924, que contempló en su artículo 5 número 8, como causa de término del contrato de trabajo la siguiente: “actos u omisiones que afecten a la salud o a la seguridad del establecimiento”; el Código del Trabajo de 1931 agregó a los actos u omisiones la “imprudencia temeraria” que, con alguna variación, se repuso en los términos actuales por la Ley 19.010 de 1990, en que se buscó centrar la hipótesis extintiva en cuestiones estrictamente laborales que se diferenciaban de otras figuras de orden más propiamente penal. Se sostiene que la orientación preceptiva fue bastante clara jurídicamente, en el sentido de que se intentaba proteger dos tipos de bienes: la seguridad o el funcionamiento del establecimiento donde se prestan los servicios, y la seguridad, actividad y salud de los trabajadores. También que este precepto distingue entre figuras dolosas (actos u omisiones) y culposas (imprudencia temeraria) que en este último caso no pueden ser homogéneas para todos los oficios, pues existen cargos a los que, atendida su peligrosidad, se exige al trabajador un mayor celo y cuidado. En todo caso, las conductas a que se refiere el artículo 160 Nº5 del Código del Trabajo no suponen la comisión de un delito, ya que laboralmente ellas deben ser vistas de manera más amplia y no como un concepto técnico jurídico-penal. (Pedro Irureta Iriarte, Revista de Derecho XLIV, de la P. Universidad Católica de Valparaíso, Chile, 1º semestre de 2015, pp. 461-490)».

Añade la sentencia que «resulta claro que el artículo 160 Nº5 del Código del Trabajo no exige dolo ni determinados grados de culpa, para excluir otros, como pretende el recurso con la materia de derecho que propone en su primer capítulo, desde que ni de su tenor literal, ni en la historia fidedigna de su establecimiento, ni en la dogmática anotada se razona en el sentido buscado. Tampoco se exige un análisis de la previsibilidad del daño que pueda ocasionarse con la actuación, omisión o imprudencia, en línea con lo que podría establecer la consagración del principio precautorio, cuyo no es el caso.

Por el contrario, de la expresión “imprudencia temeraria” se infiere que la conducta u omisión que se requiere para la configuración de la causal de despido en examen, consiste en un comportamiento negligente o imprudente de cierta entidad, que sea capaz de producir los efectos que la misma norma contempla, como son la afectación de la seguridad de la empresa o de los trabajadores o la salud de éstos, sin que sea necesaria la existencia de un dolo o intención especial. Así se ha resuelto en el pasado por esta misma Corte, v.gr. en la causa Rol 3916-2006 en sede de casación en el fondo (“Reyes Arenas Paola con Unidad de Nefrología y Diálisis Limitada”, sentencia de 27 de agosto de 2007)».

LA CONTROVERSIA

Pronunciándose sobre los hechos establecidos por los tribunales del fondo, la Cuarta Sala indicó que «al resolver sobre el recurso de nulidad de la demandada, sustentado en la causal del artículo 477 del Código del Trabajo, la Corte de Apelaciones de Talca expresa que “no se requiere dolo en el actuar del trabajador para configurar esta causal, no se requiere una intencionalidad, sino solamente una negligencia relevante que afecte de forma grave la seguridad o salud de los trabajadores; y que el carácter temerario y la gravedad de la negligencia deben medirse según el oficio del trabajador que la comete”. Y agrega que “la conducta calificada como imprudencia temeraria consistió en la omisión de informar a los funcionarios de la sucursal de la realización del simulacro, decisión que fue tomada por el demandante y que no modificó hasta el mismo día, incluso cuando se le presentaron las posibles consecuencias. Es decir, el trabajador tenía conocimiento de los posibles efectos negativos, pero decidió ignorarlos, cometiendo una imprudencia temeraria que trajo más perjuicios que beneficios de su empleador, como se puede apreciar al afectar la salud de los trabajadores y el exponer al Banco a demandas laborales. El trabajador tenía a su cargo completamente la sucursal del Banco en donde se hizo el simulacro, era la máxima autoridad ahí, y era él que tomaba las decisiones, por lo que debido al alto cargo que ocupaba dentro de la institución se le exige un mayor deber de diligencia, pues él tenía la responsabilidad de garantizar la seguridad de los trabajadores, de forma que, a juicio de esta Corte, su conducta sí se enmarca con la causal esgrimida en el numeral 5 del artículo 160 del Código del Trabajo, pues no tiene justificación, incluso si ignoraba que Carabineros ordenó informar a los funcionarios o no, las máximas de la experiencia y los principios de la lógica permiten concluir que cuando un sujeto se ve expuesto a una situación de peligro, creyendo que es real, esta puede dejar graves efectos psicológicos e incluso traumas en la persona, es decir, el demandante no necesitaba la orden de Carabineros para prevenir a sus funcionarios y resguardar su seguridad y salud psicológica. El deber de cuidado implicaba que lo lógico era avisar.”

Así las cosas, el criterio de la Corte de Apelaciones de Talca respecto de la causal de despido establecida en el artículo 160 N°5 del Código del Trabajo es el correcto, en lo relacionado al elemento subjetivo exigido para su configuración, conforme se ha razonado en las motivaciones cuarta y quinta precedentes, ya que la norma no exige dolo o culpa grave, ni excluye los extremos más atenuados de una conducta culposa, siendo menester constatar una negligencia relevante, de importancia que aun sin intencionalidad determinada, pueda afectar de manera grave la seguridad o la salud de los trabajadores, lo que así se constata en la decisión impugnada, por lo que no yerra cuando acoge el recurso de nulidad fundado en la causal del artículo 477 del Código del Trabajo», concluye.

¡Suscríbete ahora!

Jurisprudencia, legislación, doctrina, práctica y noticias. Todo en un solo portal.